La Comunidad Andina ya es una realidad, pero a medias. Potenciar una verdadera unión política nos convertiría en una potencia regional, con cerca de 100 millones de habitantes y cerca de 4.000.000 km2, 2da nación más grande de Latinoamérica y la 7ma más grande del mundo, con infinidad de recursos naturales, que con una pollítica federal y descentralizada pero omita superposiciones y optimice la explotación de los recursos, potenciaría el progreso de esta nueva nación.
La verdadera unión pasa por dejar atrás conflictos del pasado y nacionalismos retrógrados para tener en cuenta lo que nos realmente hermana: Una gran nación con un pasado común, un mestizaje de culturas españolas, indígenas y africanas, con el castellano como lingua franca y el reconocimiento del quechua/kichwa, el aymara y otras lenguas nativas en sus zonas de uso, una nación laica en la que nos una un legado cultural cristiano, que potencie el turismo y que proteja los recursos naturales, entre los que destaca la Amazonia nuestra; en la que exista libertad de comercio y paso de ciudadanos y con un solo pasaporte Andino que nos identifique como ciudadanos de una de las mejores naciones del mundo.
Cinco estados federales, subdividos en regiones/departamentos descentralizados, una sola nación.
¡La unión nos fortalece!