La contaminación tóxica de la industria del plástico y la petroquímica amenaza el aire que respiramos y el agua que bebemos. Familias en todo Estados Unidos están expuestas a sustancias químicas industriales perjudiciales para la salud, como el benceno y el cloruro de vinilo, a lo largo de la cadena de suministro de plásticos. Los niños son particularmente vulnerables. ¡Nuestro gobierno debe protegernos!
Únete a EcoMadres para pedirle al Congreso que proteja a las familias de la contaminación de la industria del plástico, detenga la construcción de nuevas plantas de plásticos y abandone los plásticos de un solo uso.
Estimado Congreso,
Como padre/madre preocupado/a por el bienestar de los niños, le insto a detener la contaminación por plásticos en su origen apoyando políticas que reduzcan la producción de plásticos y protejan la salud humana.
Cada paso de la cadena de suministro petroquímica y del plástico —desde la extracción de gases fósiles hasta el procesamiento, la producción, el transporte, el uso y la eliminación— sofoca a las comunidades con carcinógenos y otros contaminantes peligrosos.
Los contaminantes liberados durante la producción petroquímica y de plásticos incluyen material particulado, benceno, óxido de etileno, formaldehído, cloropreno, PFAS, cloruro de vinilo y tricloroetileno, por nombrar solo algunos. Vivir cerca de instalaciones petroquímicas y de plásticos puede aumentar el riesgo de cáncer, resultados adversos en el nacimiento y problemas del desarrollo. También puede afectar los sistemas cardiovascular, respiratorio, neurológico y reproductivo. Los niños y los bebés son especialmente vulnerables.
Se espera que la producción de plásticos se triplique para 2050. Esto provocará aumentos exponenciales en la contaminación por sustancias químicas tóxicas, perjudicando nuestra salud y nuestro clima. Este no es el legado que queremos dejar a nuestros hijos.
Ahora es el momento de exigir normas estrictas para la industria petroquímica y del plástico. Hay mucho en juego. Le pido que rechace los intentos de revertir las normas de la EPA que protegen a las familias de la contaminación y los desastres químicos, que diga no a la construcción de instalaciones petroquímicas y de plástico adicionales (¡sin nuevos permisos!) y que apoye políticas que frenen la producción de plásticos.